Un Convenio que No Convino

El convenio del TIC con el Instituto Hispánico de Cultura terminó en forma más o menos abrupta. El TIC había hecho un llamado a inscribirse en un taller de teatro. Como todos sus integrantes trabajaban y el grupo no tenía un lugar establecido y, por otra parte, el Instituto contaba sólo con una secretaria part-time, que atendía un par de horas al día, se consiguió que las inscripciones se realizaran en la boutique de David Delgado, un conocidísimo modisto valdiviano, que era pareja del diseñador de escenografía y vestuario del TIC, Leonardo Leo Gálvez. Un día el grupo es citado a una reunión urgente con el directorio del Instituto para tratar un delicado problema. Se inicia la reunión y comienzan una serie de circunloquios muy extraños. Pasa el tiempo y nada se concreta; el director del TIC pregunta entonces: «¿Hay algún problema con alguien del grupo? » El «sí» de la respuesta es muy tímido. «¿Será con Leo Gálvez?», insiste el director. El «sí» es ahora casi inaudible «¿Será porque es homosexual?» Estupor y silencio que concede. El grupo explica entonces que los cuestionamientos a un integrante del grupo lo son a todos y cada uno de sus integrantes y que, dado que no acepta este tipo de intromisiones venidas desde un ente externo, será mejor dejar el convenio hasta aquí y todos tan amigos como antes.

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